Vivo encerrado en mí mismo, sin lograr salir, deseando lo que realmente quiero. He dejado mis proyectos tirados en la tierra mientras estoy arrastrándome como puedo intentando llegar a mis sueños y a la cima. Un escalofrío recorre mi cuerpo al pensar cómo será la nueva brisa golpeando mi cara que me haría despertar hacia la realidad; pero sigo prisionero de mi propia cárcel.
Cada mañana despierto con angustia de ser quien soy; quiero cambiar y no lo soporto, ¿cuánto falta? ¿va a durar más?. Estoy entre cuatro paredes, quiero salir y escapar; no volver a ser nunca más aquél que fui.
Siento claustrofobia, y un calor repentino que acolchona mi cuerpo. Me desperezo despertando de un largo sueño, listo para empezar. Estiro mis alas y vuelo inundando el cielo de colores dejando atrás el capullo; que suave brisa, que vista esplendida.
MaryLane (M.S)